Felipe Orduz Gutiérrez

Soy un convencido de que Coschool hace algo más que programas de educación. Brinda a los alumnos un espacio para reconocer al otro, independiente de su contexto, les da una experiencia de abordar su realidad de manera crítica, pero con una visión esperanzadora de que ellos tienen inferencia en lo que sucede en su entorno.
Para mí el poder generar esa empatía, ese empoderamiento y acciones concretas, independientemente del resultado final, es transformar la mentalidad y la percepción de los jóvenes frente al mundo.

Recuerdo que nunca me interesó mucho lo que aprendía en el colegio, a pesar de que me iba muy bien, creo que hubiera tomado una decisión que es muy difícil de tomar a esa edad: hubiera tratado de buscar otro tipo de educación que se adaptara a mis intereses. Seguramente habría buscado otros espacios para conocer más niños, diferentes a mí, de otras regiones, lugares, espacios y contextos.

En mi vida tengo grandes pasiones como el fútbol, el cine y la música. Me imagino un fin de semana muy bueno donde en la mañana juegue futbol, en la tarde vea una o dos películas y termine la noche tocando instrumentos con unas cervezas y buena compañía.
Comería sin cansarme nunca mecato valluno: Empanadas, marranitas, aborrajados y pandebono.

Mi película favorita de todos los tiempos es Apocalipse Now, de Francis Ford Coppola.

En Colombia, todos deberían conocer La Barra, en el Pacífico.