Por Manuela Montoya Sefair, practicante de Comunicaciones

¿Alguna vez has sentido que trabajas y trabajas y no sabes si lo que estás haciendo está bien? O, tal vez, has sentido que estás teniendo problemas con muchas personas que te rodean y no sabes por qué. Probablemente, esto se debe a que no te has tomado cinco minutos de tu tiempo para acercarte a alguien de tu entorno laboral o personal para preguntarles su percepción sobre ti, tu forma de actuar y tu manera de trabajar. 

Muchas veces nos da miedo pedir la opinión o retroalimentación de alguien más porque sentimos que vamos a salir atacados, que va a ser incómodo o pensamos que vamos a recibir una crítica negativa. Sin embargo, no somos conscientes del poder de esta herramienta en la identificación de fortalezas, oportunidades de mejora y en la elaboración de planes de acción.

Solicitar una opinión externa sobre nosotros nos ayuda a fortalecer nuestra mentalidad de crecimiento partiendo de críticas positivas constructivas. El feedback es un proceso de retroalimentación fundamental para el desarrollo integral de una persona y, actualmente, es una de las metodologías más utilizadas en ambientes de trabajo y académicos. 

El feedback funciona como un modelo constructivo de evaluación personal, en el cual podemos observar cómo nos estamos desempeñando, el estado de nuestros proyectos (tanto personales, como laborales) y cómo se encuentran nuestras relaciones interpersonales. Es por este motivo que implementar un proceso de retroalimentación constante en la rutina que llevamos es tan importante, ya que no solo nos permite reflexionar, sino que nos brinda un panorama externo sobre nosotros dentro del ambiente en el que estamos. 

Sin embargo, así como es fundamental buscar un espacio de feedback para uno, es indispensable saber proporcionarlo a otra persona que lo solicita. Es necesario tener en cuenta la importancia de retroalimentar desde lo positivo y no desde lo negativo, ya que esto permite que la persona pueda construir y mejorar en sus procesos con mayor determinación y acción propositiva. 

Otro aspecto que se debe tener en cuenta en el momento de dar tu opinión a alguien más sobre su trabajo o forma de actuar, sobre todo en un espacio laboral o educativo, es la construcción o elaboración de compromisos al finalizar el espacio. Esto permite llevar a cabo un seguimiento en las oportunidades de mejora y en las tareas propuestas, al mismo tiempo que genera responsabilidad en ambas partes. 

El feedback es importante para todo y nos ayuda a generar una rutina de introspección constante fundamentada en críticas constructivas y lenguaje positivo que crean nuevas dinámicas de trabajo, evaluación y relacionamiento. Por ende, para finalizar este blog te proporcionamos tres preguntas que pueden ayudarte en la búsqueda y creación de este espacio:

1.     ¿Qué no estoy diciendo que necesito decir?

2.     ¿Qué está diciendo que yo no estoy oyendo?

3.     ¿Qué estoy diciendo que no se está oyendo?