Por: María Alejandra Correa Barrera
Voluntaria Coschool

La primera cátedra para la felicidad arranca formalmente en 2006, en Estados Unidos e Inglaterra. En la Universidad de Harvard, esta cátedra fue liderada por Tal Ben-Shahar, científico y profesor de psicología positiva, y tuvo tanto éxito en el cuerpo estudiantil que fue replicada en las universidades más prestigiosas del país, como Stanford y Yale, donde, de acuerdo a un artículo de The New York Times, logró ser la clase con mayor demanda en sus 300 años de historia. Paralelamente, el rector de Wellington College en Berskshire, Sir Anthony Seldon, introdujo por primera vez al currículo de una institución educativa en el Reino Unido una cátedra para el bienestar y la felicidad. Más de una década después, ambos cursos han logrado inspirar unas 200 cátedras similares en el mundo, desafiando así el modelo tradicional de educación.

En Colombia, según el neurólogo Leonardo Palacios, hay aproximadamente 10 universidades que están ofreciendo electivas relacionadas a la educación positiva y el desarrollo de la felicidad. Palacios es uno de los profesores de la cátedra “Educación para la felicidad”, dictada desde 2015 en la Universidad del Rosario, la cual toca temas que van desde el humor terapéutico, hasta la economía de la felicidad. Para este pedagogo, el objetivo del bloque de cursos que componen la cátedra, como bien lo establece su nombre, es simple: “La principal lección que les pretendo transmitir a mis estudiantes es que es posible ser feliz”, explica Palacios.

La cátedra, al ser liderada por diversos profesores, permite aproximarse al tema desde diferentes enfoques. Los estudiantes que cursan la asignatura de Palacios aprenden a partir de un componente teórico, en donde se analiza el concepto de la felicidad desde la ciencia, se profundiza en su etimología histórica y su relación con el arte, la música y la literatura. La asignatura también contiene un componente práctico, que incluye actividades grupales, meditación y cine-foros. Este elemento es fundamental para el propósito de la clase, puesto que, para Palacios, la clave para ser feliz está en la interacción con otros. “Hay que tener unos mínimos vitales, pero sobre todo hay que tener amor, tenemos que comunicarnos, compartir con los seres que queremos, no aislarnos demasiado y no abusar demasiado de la tecnología”, dice.

Para Andrés Ramírez, otro de los profesores de la cátedra, la felicidad depende de cinco elementos básicos: coherencia, gratitud, servicio, compasión y la resiliencia. Según él, crear hábitos a partir de estos principios, tomando conciencia sobre la necesidad de articular emociones y acciones, contribuye a una mejor vida. “Le damos las herramientas a los estudiantes para que asuman la responsabilidad sobre sus vidas y se relacionen mejor consigo mismos, con los demás y con todo su entorno”, comenta. Además de esto, quienes tomen el curso pueden aprender sobre la psicología, filosofía e historia de la felicidad, así como estudiar modelos de bienestar organizacional.

Para Sebastián Gallo, estudiante de último semestre de Medicina, la cátedra lo ayudó a entender a profundidad sus emociones y a aproximarse a ellas desde un enfoque racional y científico. “El profesor Palacios tiene un enfoque muy holístico de las emociones humanas. Hay clases muy dirigidas a la microbiología del amor y a lo que es el entendimiento de la psicopatología de las emociones”, afirma.

Camila Rodríguez, una estudiante de Terapia Ocupacional que cursó la asignatura, admite que le parece importante que los jóvenes universitarios tengan la oportunidad de aprender sobre educación positiva y los beneficios de la felicidad. “Esta clase me parece necesaria ya que toca temas relacionados al bienestar y a la salud emocional desde la felicidad, lo cual debería ser tomado en cuenta por la comunidad educativa como parte de la promoción de la salud”, comenta.

¿Por qué se debe enseñar a ser feliz?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, los desórdenes neuro-psiquiátricos, como la depresión, son la causa más común de discapacidad en jóvenes a nivel global. Para Palacios, los estados emocionales asociados a la tristeza son contraproducentes para el humano. Considera que hay evidencia científica suficiente para asegurar que quienes manifiestan lo que en psicología se denomina una personalidad tipo A, es decir, aquella que se refiere a individuos competitivos y ambiciosos, tienen mayores posibilidades de desarrollar problemas de salud a lo largo de sus vidas. En este tipo de personas, afirma el neurólogo, “el riesgo de infarto de miocardio incrementa hasta en un 40%”.

Gran parte de la carrera del doctor Palacios, quien actualmente se dedica a realizar conferencias sobre el tema, radica en la idea de que ser feliz trae múltiples beneficios para la salud y el bienestar de las personas. “Se ha demostrado que las risas y las sonrisas mejoran el sistema inmunológico y el aparato cardiovascular. Reír a carcajadas durante cinco minutos equivale a hacer un trote enérgico durante 15”, afirma el experto. Asimismo, una investigación liderada por el University College de Londres establece que los jóvenes felices tienen mayores niveles de ingresos en sus vidas adultas que quienes no crecieron satisfechos con sus vidas.

Además de los beneficios individuales de ser feliz, hay académicos que sostienen que la felicidad es provechosa para la sociedad. Un grupo de economistas de la Universidad de Warwick realizó un estudio en el que se comprueba que las personas felices son en general más productivas. De igual forma, el economista Lord Richard Layard, en su libro Thrive: The Power of Psychological Therapy, afirma que promover la salud mental y emocional reduciría costos al Estado.

Educando a los educadores

Además de la electiva para el cuerpo estudiantil, Palacios, junto a su equipo de colaboradores, creó un curso destinado a profesores, llamado “Inteligencia emocional, educación y felicidad”, el cual tiene una duración de 16 horas y ha sido dictado a 80 pedagogos. Además de esta iniciativa, existen otras instituciones educativas en el país que también están reconociendo la necesidad de promover la felicidad en sus maestros.

En el Gimnasio Moderno, un reconocido colegio en la capital del país, los currículos académicos de todos los grados están diseñados para propiciar espacios para el desarrollo de la felicidad y el mindfulness. Sin embargo, su vicerrector, Juan Sebastián Hoyos, considera que para la institución es esencial que sus profesores sean capacitados en el tema y adquieran habilidades que les permitan manifestar un bienestar emocional. “Lo primero es formar a los profesores para que su ejemplo irradie. Para esto tenemos un programa muy poderoso de formación de profesores en psicología positiva, que incluye las habilidades socio-emocionales y otros componentes del bienestar, la felicidad y el florecimiento”, concluye el educador.

Para Coschool los educadores son parte fundamental de la vida y el futuro de los jóvenes, por ello, desarrollamos programas basados en nuestra metodología Edumoción, dirigidos a docentes y directivos docentes, que inciden en la construcción de ambientes positivos de aprendizaje en las aulas y en el desarrollo de las habilidades socioemocionales de la comunidad educativa.