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¿Cómo se innova en el aula de clase?

By julio 3, 2019 No Comments

Por: María Alejandra Correa Barrera

¿Cómo motivar a los estudiantes a aprender de manera activa? Esta es una pregunta que tal vez muchos educadores se han hecho durante su carrera en la pedagogía. Es probable que se hayan dado cuenta que este interrogante no tiene una respuesta única y sencilla, y que, por el contrario, resulta más complejo de descifrar de lo que esperaban.  Debido a la rápida transformación que se ha podido atestiguar en el mercado laboral,  en donde son cada vez más los negocios que están exigiendo profesionales con competencias que superen el conocimiento técnico, la educación tradicional, aquella que se refiere a un modelo pedagógico que depende de un profesor que instruye a un grupo de estudiantes de manera catedrática, está siendo reevaluada.

Hoy en día las universidades han crecido en tamaño, en número de programas, pero también en precio de matrículas. Muchas personas, debido a los gastos económicos que implica ingresar a una institución universitaria, entre otras razones, prefieren arriesgarse a competir en el mundo laboral sin un pregrado. A esto se le suman los cambios que traen consigo las nuevas necesidades de los jóvenes, quienes disponen de innumerables fuentes de información desde sus dispositivos móviles. Aproximarse a la educación de manera innovadora se ha vuelto una prioridad para los educadores y para los centros educativos, quienes han tenido que adaptarse para satisfacer estas nuevas demandas.

Ahora bien, entender a qué se refiere la innovación pedagógica es complejo, por lo cual ofrecemos dos ejemplos de docentes colombianos que están adaptando sus metodologías pedagógicas para el beneficio de sus estudiantes. En estos dos casos, si bien son diferentes en cuanto a temática y estrategia implementada, queda claro que los modelos pedagógicos actualmente están enfocados en la resolución de problemas reales y en el desarrollo de competencias, y no exclusivamente en la enseñanza de saberes técnicos, como pudo haber sido en el pasado.

La transformación curricular que el economista Darwin Cortés, profesor universitario de Microeconomía de la Universidad del Rosario, quien, junto con otros profesores, ha liderado en esta asignatura, responde a las necesidades particulares que pudo identificar en sus estudiantes de pregrado. Esta iniciativa da cuenta de la importancia de que el estudiante tenga un rol activo en el aula y que no solo mantenga una actitud receptiva ante el docente. Aquí la enseñanza se parece más a un dialogo abierto a la reflexión, que a una ponencia. “Es muy interesante porque en mis primeros años como profesor, me daba más cuenta de las cosas que enseñaba a mis estudiantes. Ahora soy más consciente de las cosas que aprendo de ellos. Creo que es ese aprendizaje de doble vía el que hace que la cadena continúe”, afirma Cortés.

En este caso, la innovación se centra en la forma en cómo se evalúa la materia. Se podría llegar a pensar que en un pregrado como Economía, los estudiantes solo deberían ser calificados a partir de sus habilidades matemáticas; sin embargo, el modelo de evaluación de la asignatura dictada por Cortés, se fundamenta en que los estudiantes puedan entender un concepto e interpretar resultados, más allá de poder resolver un simple cálculo. De esta forma, se busca que el foco esté en la capacidad de resolver problemas reales, con los que el estudiante posiblemente se enfrente una vez sea un profesional. 

Asimismo, el profesor le permite al estudiante adquirir tokens o puntos acumulativos durante el semestre, los cuales pueden ser adquiridos como resultado de un buen desempeño en sus evaluaciones. El estudiante que complete el curso con cuatro de estos puntos tiene décimas adicionales en el porcentaje final de la asignatura. Este mecanismo, de acuerdo con Cortés, además de motivar a los estudiantes, los ayuda a entender los conceptos estudiados. “Como los tokens se pueden acumular, ponen en práctica el concepto de decisiones intemporales, que hace parte de lo aprendido en clase”, concluye el economista.

Para Darwin es importante que este tipo de metodologías y cambios curriculares estén abiertos a modificaciones, puesto que es necesaria la constante retroalimentación entre estudiantes y profesores para garantizar la efectividad de los mismos. Este sistema permite que se pueda desarrollar una verdadera reflexión de calidad en torno a la efectividad de las estrategias pedagógicas que se aplican en Microeconomía.

Por otro lado, Andrés Rubiano, un abogado que dicta asignaturas para quienes estudian Administración de Empresas o Administración en Logística y Producción, es un pedagogo cuya propuesta metodológica de enseñanza gira en torno al emprendimiento. En el 2016 fue el ganador de un premio destinado a mejores docentes de la región, el cual fue otorgado por El Consejo de Acreditación para Escuelas y Programas de Negocios (ACBSP), una organización estadounidense que se encarga de acreditar escuelas y programas de negocios enfocados en la enseñanza y en promover mejores estándares de calidad en educación.

Las clases de Rubiano orbitan alrededor de la idea de que el conocimiento debe ser compartido, pues es así cómo se construye, por lo que impulsa el constante intercambio de aprendizajes y experiencias significativas durante la clase. Es por esto que su asignatura maneja un sistema basado en puntos, bajo el cual sus estudiantes son recompensados por compartir ideas innovadoras con el resto de la clase, y por cumplir tareas simples, como llegar temprano o presentar trabajos escritos.

De acuerdo con Rubiano, esta metodología, aparentemente sencilla, ha logrado promover la cooperación y la sana competencia entre sus estudiantes. Además de esto, el educador considera que el aprendizaje debe ser en gran medida vivencial, por lo que invita a sus estudiantes a visitar barrios pobres de la ciudad de Bogotá, para poder entender cómo funcionan los negocios en países con grandes poblaciones marginales, como Colombia. La idea es que los estudiantes puedan utilizar las bases teóricas que aprenden en el aula, para poder innovar con soluciones concretas a los problemas sociales que aquejan a diferentes comunidades.